Conmoción en Rusia: Secta musulmana mantuvo a niños "bajo tierra" por más de diez años
"Estaban sucios, llevaban harapos y nunca habían sido examinados por un médico", agregaron las autoridades de Kazán, donde estaba ubicada la congregación. Unos 70 seguidores del autoproclamado profeta de Mahoma vivían en la oscuridad, en una galería de celdas, de un búnker subterráneo sin calefacción ni asistencia médica.
Durante más de una década vivieron en la oscuridad. No contaban
con electricidad ni menos con calefacción. Sólo disponían de una fuente
de agua propia y un dispensador de diésel. Se desconoce cómo se
alimentaban.
Los 70
miembros de la secta musulmana rusa, entre ellos 15 menores, tenían
prohibido salir del búnker subterráneo ni podían mantener contacto con
el exterior, con excepción de algunos casos. Esa era la primera regla
que les había impuesto el predicador musulmán de 83 años, Fairsrajman
Satarov , quien se autodenomina profeta de Mahoma, y que construyó
debajo de su casa una galería de celdas repartidas en siete plantas.
De
acuerdo con los medios, Satarov tuvo su primera visión ya en 1964 y se
autocalificó profeta a fines de los años 80. En 1996 compró un recinto
de unos 700 metros cuadrados a las afueras de Kazán, capital de la
república federada rusa de Tartaristán.
En
los muros que rodeaban el recinto -cerca de una línea ferroviaria-
había una mezquita pequeña y nadie sospechaba que esa cantidad de niños
y adultos vivían bajo tierra.
La
comunidad no extrañaba a los "faisrajmanistas" que desaparecieron de la
faz de la tierra en 2001, según la prensa rusa, apremiados por elevadas
deudas. No obstante, conmoción generó en el país el hallazgo.
Su
descubrimiento fue un hecho fortuito: un comando especial de la policía
rusa allanó el recinto por sospechas de terrorismo cuando investigaba
el asesinato de un religioso islámico.
Tanto
el diario ruso Komsomolskaya Pravda, como diversos medios moscovitas,
dedicaron hoy varias planas para informar del insólito caso, de esta
secta que vivía sin médicos, profesores ni aire fresco.
"Los
niños nunca fueron a la escuela y apenas salieron a la superficie
terrestre", dijeron al diario las autoridades de Kazán, situada a
orillas del Volga y a unos 800 kilómetros al este de Moscú.
Cabe destacar que las mujeres dieron a luz a sus hijos en este complejo y las clases las impartía el propio "profeta" Satarov.
Seguidores se resisten a demolición del búnker
En
el momento en que la policía bajó al búnker, encontró a los menores en
muy malas condiciones: "Estaban sucios, llevaban harapos y nunca habían
sido examinados por un médico", agregaron las autoridades.
La
edad de los menores oscila entre los 18 meses y los casi 17 años. Los
niños fueron ingresados en un hospital y posteriormente irán a
orfanatos, tal como aseguró el responsable de la protección de menores
en el gobierno, Pavel Astajov , a la agencia de noticias Ria Novosti.
Astajov indicó que los niños podrían regresar con sus padres tras una larga terapia.
Las
autoridades de esta república federada rusa de mayoría musulmana
investigan ahora al líder de la secta por "haberse tomado la ley por su
propia mano".
Por ahora no se han practicado detenciones. Contra los padres se ha abierto una investigación por maltrato.
Los
seguidores de Satarov exigen a las autoridades que les devuelvan a sus
hijos y han anunciado que opondrán resistencia contra la demolición de
la vivienda de su "profeta", construida de forma ilegal.
"Estas sectas llenaron el vacío ideológico"
El
caso recuerda al drama cerca de la ciudad rusa de Penza, donde a fines
de 2007 unos 30 miembros de una secta apocalíptica, entre ellos niños,
se retiraron a vivir a un sistema de túneles subterráneo.
De
acuerdo con expertos, el boom de las sectas tras la caída de la Unión
Soviética hace 20 años se debe a que muchas personas carecen de
perspectivas. Estas sectas llenaron el vacío ideológico, según la
agencia DPA.
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